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EL REY DEL RETIRO

Intentemos no dramatizar

Intentemos no dramatizar

Esta semana he tenido tres abortos de post y nada, a la basura con ellos. Me siento como un gazpacho sin tomate, como la lluvia sin nubes, como un globo deshinchado... Sosito, sin sustancia.

He parado la peli de un chino con nombre de trabalenguas (War Kar Weig o algo asín) que me tiene inmóvil en el sofá, me encanta con esas historias, ayudado por la pesadez de esta tarde gris de baja intensidad y menos reflejos. Y es que volví de vacaciones como un ciclón, más alegre que unas castañuelas, zapateando por todas partes, pero como dice el chino, no sabe de nada en el mundo que no tenga fecha de caducidad. Contigo acabó el verano, y me quedé sin más fuerzas.

Ahora es apatía. Es no llamar para que os vengáis a echar la tarde, a estar tirados, a estar tranquilos, a charlar, que no tengo ganas de noche, pero si de gente. Es saudade de otros momentos mejores. Es soledad autoprovocada a la que no pasas el plumero. Es un bajón del no parar. Es que hoy no te llamo y mañana el cansancio me hará buscar otra excusa. Es el otoño.

Ale y voy a ver si encuentro por aquí las alas de repuesto. Y que haga sol mañana.

P.D. Obras en blogía (por si no teníamos suficiente con Gallardón) me impidieron publicar este post el viernes por la noche, que presagiaba un finde horrible, que cambio en un giro inesperado.

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